martes, julio 21, 2009

Aquellos glamourosos 50...


Se nos fue, a los 98 años de edad, el neoyorquino Julius Shulman, el fotógrafo de los glamourosos experimentos residenciales norteamericanos de los 50-60. Richard Neutra, Pierre Koening, el cinematográfico Lautner, Schindler, Wright, Saaerinen y los mismísimos Eames fueron sus clientes. A través de sus visiones espectaculares de las Case Study Houses, Shulman quería ensalzar con su cámara el espíritu moderno de la arquitectura de la época, documentando el cambio optimista y la confianza en un futuro prometedor que, tras la depresión, la profesión quería abanderar.
La misión de Shulman en realidad no era sino contribuir a la construcción de la reputación de aquellos arquitectos innovadores, a través de imágenes luminosas de arquitecturas que parecían estar bendecidas por una aura: "And suddenly Pierre Koenig becomes a hero, based on one picture," decía el fotografo de su instantánea más famosa... "So any time anybody wanted a photograph of a modern house, Uncle Julius provided the picture."

Pero tengo que decir que las imágenes más fascinantes de Shulman para mi son, sin duda, aquellas que se salen de la 'arquitectura de arquitectos', tomadas, en palabras del mismo fotógrafo, para vender el modernismo a la sociedad mejor de cómo lo hacían los arquitectos. Esas otras imágenes, menos conocidas, las tomaba Shulman principalmente en Los Angeles. Fábricas, calles, gasolineras, supermercados, casas modestas y otras escenas mundanas de una metrópolis en transformación, nos hablan de una realidad paralela, pero no ajena a los experimentos modernos, que Shulman recogía con un ojo igualmente vívido y fascinado... He aquí sólo algunas pruebas.

Mi favorita es Every Day California, con la que no puedo evitar recordar el Bollullainer de Javier Román, Park a Part de Straddle3 y los atrevimientos arquitectónicos de Tijuana que inspiran a Teddy Cruz. Esta imagen, con el árbol cargado de frutos en primer plano —nada es casual en Shulman— y la casa con porche y jardín bajo los cables de teléfono, me resulta una curiosa materialización informal del sueño y el estilo de vida americano. En ella, desde luego, sobresalen el short y las piernas de la hacendosa ama de casa...

Nada más lejos esta indumentaria de la que luce su coetánea Mrs Eames, cliente de Shulman, en este vídeo que me enviaba hace poco David Juarez, y en el que aparece convenientemente enfundada en un sobrio traje oscuro desde la barbilla hasta los tobillos. El vídeo es el debut de la Lounge Chair en la NBC (1956), y David me lo enviaba como ilustración del interesante apunte de Beatriz Colomina sobre los sofisticados protocolos publicitarios que la pareja de arquitectos practicaba: sonrisas profident, sofisticadas puestas en escena...



Entonces me llamó la atención la aparición y desaparición estelar en el vídeo de la señora Eames, sin mediar presentación alguna, muy a tono con el ama de casa que se desliza silenciosa alrededor de la Lounge Chair en la que se acomoda concentrado en su periódico el hombre de la casa. En la imagen de Shulman, sin embargo, es el hombre el que se ausenta; aunque sólo para cobrar más presencia, fundiéndose el objetivo del fotógrafo con los ojos (hetero-masculinos) que sueñan...
Pero al margen de las cuestiones de igualdad de género, la sonrisa y la mirada cómplice de la imagen fabricada por Shulman conecta con la actitud relajada de la que los Eames se esforzaban en hacer gala. David hacía notar el contraste con las actitudes graves de otros grandes arquitectos de los años heroicos, como este constricto Gropius o este Le Corbusier, posando con mirada preocupada frente a reproducciones de sus visionarios proyectos. Poses, más que actitudes, sabemos bien, después de que la biografía de Phaidon aireara las intimidades de nuestro lecorbu, desmitificando y humanizando al héroe moderno...


Viendo 'Every Day California', pensando en Ray Eames encorsetada en su traje negro y en ese polivalente Le Corbusier difundiendo sin pudor su trasero (claro que delante de un mural y no de un plano), yo me quedo preguntándome si esta actitud juguetona que diferenciaba a los Eames bebía o no de una sensibilidad "femenina" desplazada, de la libertad interior que sólo podría emerger desde lo apartado de su celda.
Quizás no sea políticamente correcto hacer este apunte cuando aún no ha terminado la lucha por la emancipación femenina (a igualdad de tituladxs en nuestro país, hay aprox. 70% de arquitectos colegiados frente al 30% de féminas...). Pero, como decía Diana Agrest —al hilo de la supresión de los cuerpos femeninos en la relación simbólica cuerpo-arquitectura desde Alberti al modulor— el sistema está definido tanto por lo que incluye como por lo que deja fuera. Esta distancia hay que tomarla como una afortunada ventaja. It is from without architecture that one can take a true critical distance... y esto vale también para Shulman.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi favoorita la primera foto. El juego de diagonales es fantástico!

wys dijo...

Seguro que el coche en diagonal opuesta tampoco es casual... Es muy interesante cuando Shulman cuenta cómo hacía las fotos. La famosa de la casa nº22 necesitó 3 exposiciones distintas para el exterior, el interior y el fondo de la ciudad iluminada... Las chicas no estaban allí tampoco por casualidad, él las llamó a buscar. A veces utilizaba modelos para las fotografías, y a menudo colocaba macetas, arbustos y plantas en el exterior para sugerir una mayor integración paisajística.

Anónimo dijo...

Fascinante esta entrada Paula, aunque es dificil seguirla hasta el final, dicho sea también amiga mia ;)!

Besos,

Alex

Anónimo dijo...

Il semble que vous soyez un expert dans ce domaine, vos remarques sont tres interessantes, merci.

- Daniel