
La urbanización de Cala D’or, enclave turístico de renombre internacional, es un complejo de nueva planta y estilo ibicenco situado en la costa este de Mallorca. Originalmente denominado Cala D’Hort, su nombre además de su imagen fueron importados de la isla vecina. Sus casas blancas y de poca altura contrastan con las sólidas construcciones pétreas originales de Santayí. El clima y la belleza de Mallorca propició la aparición de complejos turísticos de nueva planta como Cala D’or sobre lo que habían sido pequeños pueblos pesqueros, en el marco del proceso de turistización iniciado durante el periodo de desarrollismo de la España de los setenta. Este proceso, que ha seguido diversas fases hasta nuestros días, ha producido profundos cambios en el paisaje natural y social de la isla. En este singular enclave geográfico, en el que lo natural y lo artificial, lo inventado y lo conservado se entretejen, se planteó un concurso de ideas para acoger un Centro Multifuncional, una construcción emblemática repercutirá en su entorno en diversas escalas y estratos sociales, espaciales, temporales… Pensamos que su programa complejo y abierto, que se desarrollará en fases, integra diversos equipamientos y espacio público, ofrecía la oportunidad de proponer modelos de acción conjunta entre humanos, arquitectura, urbanismo y paisaje.
La acelerada transformación del paisaje, característica contemporánea, se manifiesta en Mallorca con gran fuerza, dado que al tratarse de una isla su suelo es limitado: colonizaciones intensivas de enclaves costeros, ocupaciones extensivas de urbanizaciones de viviendas unifamiliares aisladas que se preserva espacios verdes junto a las edificaciones. El apartamento en la playa, la casa en la montaña o la visita a los parques naturales son diversas manifestaciones de la búsqueda de una experiencia no-artificial que compense la congestión, intensificación y pérdida de realidad de nuestros entornos urbanos altamente tecnificados. Paradójicamente, la necesidad de confrontación con la vegetación y los elementos- agua, aire, luz, tierra- genera la demanda de la transformación de la naturaleza en un servicio técnico. En estas operaciones se toma la Naturaleza de forma benévola e idealizada: lo natural no es algo que está ahí fuera, manejable, controlable, disponible… y por otra parte, ¿no somos nosotros mismos naturaleza? Aquello a lo que llamamos ‘naturaleza’ parece ser algo más complejo que esa imagen opuesta a la técnica, tan rentable. Filósofos y filósofos de la ciencia contemporáneos dudan de que la naturaleza o la ciencia realmente existan como fuerzas reconciliadoras y unificadoras. La naturaleza nunca ha existido separada del hombre y de la política. Nuestros paisajes nos son originales ni estables, sino que están sumergidos en continuos procesos de cambio y transformaciones, inmersos en intercambios y relaciones. En general las antiguas divisiones entre salvaje y domesticado, privado y público, exterior e interior, técnico y orgánico son actualmente ignoradas, sustituidas por la experimentación de las condiciones que rigen nuestras vidas colectivas.
NUEVOS PASISAJESCala D’or es un área turística en la que predomina una implantación no-densa en el territorio, pero agresiva por extensiva. La normativa urbanística se orienta a favorecer un tipo de manipulación del paisaje que altera la naturaleza generando pequeños reductos contiguos a la edificación de forma que los restos del estado "natural" conviven con la necesidad de servicios del hombre. También con sus necesidades simbólicas, mediante la proyección de una imagen de reencuentro con la vegetación.
Tomando las mismas reglas, proponemos otro modelo de implantación que trata de redefinir la forma de pensar la esfera de lo público y su relación con la naturaleza y la técnica, entendidas ambas como partes no contrapuestas de un entorno biológico que interacciona con las personas. Nuestra principal herramienta es una operación topográfica que funde todos estos factores en juego en un continuum. El carácter emblemático del edificio no se apoya en la imagen sino en la experimentación de las condiciones, relaciones e intercambio que propicia.
El conjunto alberga una aglomeración de actividades sanitarias, educativas y socio culturales junto a actividades asociadas al soporte biológico. Edificios y espacios libres se funden en un continuum que alberga actividades de diversa índole. La liberación de espacio genera un potencial aprovechable por toda la comunidad. La naturaleza se trabaja como un material más del proyecto. Lo biológico y lo geológico, construcción y actividades se asocian como un todo.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada