Buscando la museización de su fiesta principal, Cádiz convocó un concurso de ideas basado en el modelo "museo de la ciencia". ¿Qué sentido tiene museizar la experiencia de una ciudad que se vuelca en la calle, mediante la creación de pequeños simulacros dispuestos en un contenedor y alejados de sus lógicas urbanas?. Escépticos ante esta idea, asumimos los riesgos de plantear una alternativa con independencia de las bases. En vez de proyectar un museo, propusimos la creación de un tipo de centro que se incorporara a las dinámicas y relaciones que el Carnaval construye en el día a día de la ciudad.
CÁDIZ Y LA VIDA EN LA CALLE.La vida en la calle forma parte del patrimonio social y cultural de Cádiz. La benignidad del clima, asociada al carácter de la gente, ha dado lugar a una larga tradición de vivencia del espacio comunitario. Cádiz es una ciudad extrovertida que vive la calle y que tiene su máxima expresión en el Carnaval.
En el Carnaval, los gaditanos se echan a la calle convirtiendo el espacio colectivo en un foro en el que, sin distinción de género ni estamento social, se expone el sentir de los ciudadanos, sus opiniones, los que les preocupa, en lo que piensan. Este universo del Carnaval, nacido para la vida urbana, estimula los sentidos, la percepción y la inteligencia. Y se vive trescientos sesenta y cinco días al año. Sus valores como construcción colectiva y ciudadana en el espacio urbano orientan la propuesta.
El Jardín del Carnaval en la cubierta es un espacio público, común, libre y accesible, prolongación de la calle, compartido por carnavaleros, gaditanos, visitantes, turistas, y todo el que lo quiera. Exposiciones participativas de fotografías compartidas, audiciones de clásicos del carnaval, degustación de pescadito, pero también un periódico y un café bajo el cielo azul, entre las plantas aromáticas...

EL BARRIO DE LA VIÑA.
Trabajar en Cádiz supone pensar en un escenario de gran belleza, en el que junto a la arquitectura tiene una gran presencia la naturaleza, los azules del cielo y del mar bañados por la luz del Atlántico. El barrio de la Viña tiene una gran implicación en el carnaval. Se trata de un barrio en el que la trama urbana se densificada, disminuyendo la presencia de la vegetación y de espacios libres.
Con objeto de mejorar la calidad ambiental del barrio, proponemos un edificio que minimiza el impacto de masa y volumen en el entorno, oxigenando la trama. La sección permite que la luz y el aire lleguen a cotas más bajas, devuelve a las calles la presencia del azul del cielo y la vegetación. Incorpora el placer de la vida al aire libre, la estimulación de los sentidos y el contacto con el exterior.
La vegetación autóctona, como un material local a incorporar al proyecto, genera un espacio que cambia a lo largo del año, rico en sensaciones –color, tacto, aroma- y supone un aporte de oxígeno continuo, un pulmón verde en el barrio de la Viña. La variabilidad y estacionalidad de la vegetación genera una imagen viva y siempre distinta que refuerza la idea de vivir el Museo trescientos sesenta y cinco días al año.
Trabajar en Cádiz supone pensar en un escenario de gran belleza, en el que junto a la arquitectura tiene una gran presencia la naturaleza, los azules del cielo y del mar bañados por la luz del Atlántico. El barrio de la Viña tiene una gran implicación en el carnaval. Se trata de un barrio en el que la trama urbana se densificada, disminuyendo la presencia de la vegetación y de espacios libres.
Con objeto de mejorar la calidad ambiental del barrio, proponemos un edificio que minimiza el impacto de masa y volumen en el entorno, oxigenando la trama. La sección permite que la luz y el aire lleguen a cotas más bajas, devuelve a las calles la presencia del azul del cielo y la vegetación. Incorpora el placer de la vida al aire libre, la estimulación de los sentidos y el contacto con el exterior.
La vegetación autóctona, como un material local a incorporar al proyecto, genera un espacio que cambia a lo largo del año, rico en sensaciones –color, tacto, aroma- y supone un aporte de oxígeno continuo, un pulmón verde en el barrio de la Viña. La variabilidad y estacionalidad de la vegetación genera una imagen viva y siempre distinta que refuerza la idea de vivir el Museo trescientos sesenta y cinco días al año.

ORGANIZACIÓN DEL PROGRAMA
Entendemos el museo como un conglomerado de salas para diversas actividades relacionadas con el Carnaval. Estas actividades se desarrollan en tres niveles superpuestos y conectados entre sí a través de dos grandes patios, diseñados con criterios de sostenibilidad integral: técnica, ambiental, socio-cultural y económica. El esquema propuesto es flexible y adaptable a diversas necesidades: por un lado existen salas de uso “prefijado” como la biblioteca, la cafetería y los servicios; por otro un grupo de salas susceptibles de “colonizarse con distintos usos” según la evolución de las necesidades del centro.
Los usuarios y visitantes pueden además disfrutar de una serie de focos de actividad que se dispersan en los tres niveles del museo, recogiendo la energía espontánea, participativa, que acumula sensaciones, pensamientos y sentimientos. A través de proyecciones, documentación, audiciones, memoria, fotografías, vitrinas con objetos, karaoke, exposición participativa, invaden el edificio llegando a formar parte de su materialidad. De este modo el centro no se limita en su papel como archivo de la memoria del Carnaval de Cádiz. Se constituye además en espacio de producción del patrimonio socio-cultural, de intensificación de relaciones, un centro ciudadano.

2 comentarios:
Me gusto la idea de que la ciudad comparta el edificio, pero tengo que deciros que me cansa esta moda de la fachada vegetal... ¿Era necesaria?
me alegra que encunetres algo que te gusto y en cuanto al verde...
Es cierto que está de moda lo vegetal, parece que el detonante ha sido el museo de Nouvel, o mejor dicho, los cuatro arquitectos de su estudio, que trabajaron antes con Duncan Lewis y llevaron a Nouvel lo aprendido -esto me lo contó el propio Duncan.
Personalmente me parece fantástico que la vegetación se incorpore como un material más al proyecto; la fachada no era la clave de nuestra propuesta, solo es una forma de 'construir' que nos interesa y tenemos siempre presente en todos los proyectos...
Un saludo!
paula sin|studio
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