Es en este sentido que surge el interés de sin|studio por las TICs, encontrando un gran potencial en su capacidad para relacionar medios heterogéneos (el espacio geofísico y las redes informáticas, lo artificial y lo vivo…) con vistas a idear desde la arquitectura mecanismos de subjetivación y dinamización social en el espacio colectivo. Al tiempo queremos desmarcarnos de aquellos que celebran frivolamente lo tecnológico, y aportar una visión crítica, pues el papel que está tomando el desarrollo de las tecnologías en relación con los dominios públicos es polivalente. Por un lado, los han amplificado, al incorporar a su cartografía nuevos ámbitos, en especial las redes sociales, en las que se están experimentando nuevas formas de vida pública. Por otra parte, ha modificado su vivencia en un sentido no siempre positivo: el uso de móviles, reproductores multimedia, cámaras digitales, conexiones a Internet, etc., está íntimamente asociado a una serie de procesos actuales que nos preocupan.
Entre ellos, la tendencia a la máxima deslocalización de las relaciones humanas, o al aislamiento progresivo de los individuos, ambas enmarcadas en la búsqueda de la máxima eficacia y productividad de nuestras acciones y experiencias. Ante situaciones como la ‘no presencia’ o la pérdida de la corporeidad en las relaciones con las personas que nos rodean y con los espacios que habitamos, nuestro colectivo se decidió a indagar, como arquitectos, la posibilidad de accionar en los espacios urbanos relaciones beneficiosas entre el propio cuerpo, el entorno y los otros. Y para ello no queremos descartar ninguna herramienta: es aquí donde entran en juego las TICs, que utilizamos en diversos proyectos experiemenntales, de muy variada escala, de los que hemos conseguido materializar led|me (2006) y m1ml (2005-2009).
Tomando en cuenta el complejo y múltiple rol de la tecnología en relación con el ‘común’, nos interesa investigar este punto: cómo los numerosos medios de relación, interacción y participación que se están desarrollando gracias a ella pueden ser aprovechados para reforzar el carácter ciudadano del espacio urbano. En definitiva, cómo favorecer la apropiación social de la ciudad a través de los sistemas de comunicación e intercambio de datos y los paisajes que estos generan. La tecnología, sin embargo, no es nuestro punto de mira, sino una herramienta más, y seguramente la más difícil de utilizar, especialmente en el espacio público. Otros campos en los que hemos encontrado un gran potencial han sido el arte y la cultura popular.

De ahí nuestro interés por campos como la sociología o la antropología, pero también por otros 'saberes' como los de la cultura urbana o la ciudad informal A partir de ellos también se están desarrollando numerosos medios de relación, interferencia, alteración y cooperación —desde el asociacionismo, la fiesta al graffitti o el movimiento okupa— que pueden ser asimilados, reinterpretados, 'intelectualizados' y devueltos desde la arquitectura para propiciar la apropiación social de la ciudad.
m1ml, fotografía de Jorge Yeregui TejedorSi en otros proyectos como la Casa de las Artes, el Museo del Carnaval o en Santanyí trabajamos sobre la creación de 'espacios en blanco' que permitieran a los ciudadanos okupar la arquitectura, en m1ml quisimos dar la vuelta y pensar cómo se podría liberar un espacio ocupándolo con arquitectura. Para ello partimos del imaganario turístico del barrio —macetas, farollillos, rejerías, etc— y jugamos con los elementos que maneja el urbanismo en los jardines y plazas —mobiliario urbano, iluminación, vegetación, riego, etc— para recomponerlos en un artefacto que generaba cierta actividad 'atípica' en un entorno previsible y programado...




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